domingo 18 de octubre de 2009

FELIZ 2010

UNIDOS O DOMINADOS ADIVINEN QUE SE ESTÁ DISCUTIENDO Y CUAL ES LA PRINCIPAL PREOCUPACIÓN...

Tachuela: El 17 de Octubre debe encontrar a todos los peronistas unidos.
Chiche: No nos dá para ganarle la interna al tuerto.
Claudia Rucci: La política de DDHH del gobierno es lo que más comparto, yo estatizaría los trenes.
Cafiero: El que gana conduce, el que pierde acompaña.
Lupo: Debemos tener en cuenta que intereses representamos, no somos neoliberales.
Das Neves: Hay ex gobernadores que hacen actos capitalinos, que cuando gobernaron sus provincias lo hicieron como el toor.
Bergoglio: El principal problema es la pobreza.
Cristina: Esto se soluciona con internas, el que no tiene militancia no existe.
Moyano: Si no volvemos al sistema de tercios, vamos a presionar para que casi lleguemos al glorioso 33%
Ottavis: El peronismo se hace gobernando.
Uturbey: Algunos compañeros ya cumplieron su rol generacional.
Solá: El candidato a presidente tiene que ser peronista.

Y?? QUE ME DICEN??? HAY SOLUCIÓN O IMPLOTA TODO?? NAHHHHH, LE TEMEN MÁS A UN GOBIERNO DEL ACyS QUE A OTRA COSA ¿TOTAL? PARA UN PERONISTA NO HAY NADA MEJOR QUE OTRO PERONISTA

sábado 26 de septiembre de 2009

Solidaridad


Solidaridad con los compañeros de Kraft - Terrabusi. Abajo el Poder Judicial teñido de prejuicios clasistas. El salario y los despidos no son variables de ajuste. Si la Puta lumpen-burguesía argentina tiene problemas de productividad que inviertan en tecnología!!!!
Por otro lado, a los compañeros delegados, les pido que cuiden a los trabajadores en forma física, si se va a reprimir no se queden a esperar los palos, no busquen mártires en la lucha, busquen vencer.

EDITO ESTO HOY: LOS PELOTUDOS DEL PERONISMO QUE USAN EL SINDICATO COMO SELLO DE GOMA Y SE LES VA DE LAS MANOS UN CINFLICTO DE 160 TRABAJADORES, Y LES CHUPA UN HUEVO, RETIRENSE Y DEJEN DE USAR EL PROYECTO SINDICAL DE PERÓN, EL MTA SIGUE SIENDO LO MÁS COMBATIVO REALMENTE EXISTENTE, ESTE FENÓMENO DE LAS COMISIONES CLASISTAS EN SINDICATOS COMO JUDICIALES, DRAGADO Y BALIZAMIENTO, CAMIONEROS, TAXISTAS, CANILLITAS Y OTROS, NO EXISTE...
POR OTRO LADO ESA PUTA MANÍA DEL CLASISMO TROSKITO DE BUSCAR MÁRTIRES EN CADA LUCHA, PARA DESBORDAR LOS CONFLICTOS, Y QUE LUEGO LOS MEDIOS DEL REGIMEN QUE ELLOS PUTEAN LEVANTAN, ES UNA MUESTRA DE CINISMO MÁS DURO Y PURO.
DE LA EMPRESA YA HABLÉ EN MI FACEBOOK.

sábado 5 de septiembre de 2009

La realidad Binaria…

La realidad Binaria… (dedicado al compañero Luciano)


Sigo participando de distintos foros, de encuentros y charlas informales entre amigos de la política y seguimos recayendo sobre un mismo tema ¿Qué carajo paso el 28? Las respuestas han sido variadas y asombrosas, desde el bardeo general a los sectores medios, pasando por la preponderancia del pejotismo, la venta de humo de los movimientos sociales, hasta llegar a los medios. Muy pocos hoy discuten el fracaso del relato y de algunas (pero no menores) contradicciones del “modelo”.

El fracaso del relato, no es una idea abstracta del ágora psico-monto de algunos cumpas extraviados en la maravillosa historia de los 60´s-70´s. Los relatos son formas materiales de la política, es el sentido último de la construcción de conceptos límites, es la dimensión trascendental de la lucha por el poder. El problema se suscita cuando la dimensión inmanente de lo político se come lo utópico y el relato se desactualiza, cuando caemos en esa neurosis militante producto de la desincronización entre lo real y lo imaginario. Les pasaba lo mismo a la izquierda tradicional, encarnada en el PC y PS en la década de los 40´s, mientras ellos hablaron de relaciones sociales DE producción, el peronismo instauró una nueva matriz en las relaciones sociales EN la producción, transformando por antonomasia a las izquierdas argentinas, en sectores representativos de relatos de clase media. Hoy por hoy, la inmanencia nos supera, comenzar a trabajar territorialmente en un barrio X, subiéndonos al palco o al púlpito, vociferando que el Pueblo esto o la Oligarquía aquello, es gastar pólvora en chimangos ¿Dónde buscamos la mística entonces? ¿Hay mística donde hay necesidades? Claro que la hay, y a partir de esta mística debemos constituir un nuevo relato. Las tradiciones discursivas que heredamos de la previa del anochecer neoliberal, solo pueden seducir al público politizado de la clase media urbana (y encima la minoría peronista), pero eso no nos alcanza, ni para la constitución de un sujeto político, ni para ganar una elección. El conflicto con las patronales agro-garcas es un ejemplo porque lo procesamos en clave Pueblo-Oligarquía. Luego de la derrota cultural que sufrimos, cabe hacerse la legítima pregunta ¿Los qué cortaron rutas en el interior del país, eran los grandes terratenientes, el holding de algún pool de siembra? O ¿eran pequeños arrendatarios, productores, chacareros y peones rurales? Y no hablo de los que salían TV cuando se les cantaba, sino de los que sostenían noche y día el piquete. Bueno, ellos eran la diferencia del 10% nacional de electores que perdió el kirchnerismo en un año y monedas. Podríamos decir que son agentes cautivos por la patronal estanciera, grave error sería afirmarlo, pues legitimamos el discurso de masa disponible que nos achacan los gorilas con los “pobres rehenes del conurbano”. En una sociedad posmoderna, globalizada, en plena transición de una matriz de acumulación financiera hacia otra que no sabemos que carajo es, la realidad es una novedad que se nos presenta con una complejidad inigualable y estamos un poquito oxidados, admitámoslo. El trabajo no es lo que era, las comunicaciones no son lo que eran y la sociedad se ha transformada para siempre. Seguir leyendo en clave binaria, es simplificar la cuestión social, la cuestión nacional y la cuestión democrática. Cada modelo que se ha instaurado en argentina impone nuevas representaciones, desata huracanes socioculturales e impulsa a nuevos y viejos actores a negociar una mesa de supervivencia.

Ni pueblo, ni oligarquía, ni imperialismo son palabras caducas, menos aún vacías, están vigentes en nuestro imaginario trascendental de la ideología en su sentido más puro, pero deben adecuarse a ese relato que nosotros no poseemos, que lo poseen los pibes de los barrios, las madres en su nuevo rol luego de sucesivas crisis, los laburantes del día a día. Nos quedan dos caminos a quienes luchamos por un destino de transformación ante este país de eternas injusticas. O somos la vanguardia esclarecedora de un pueblo que evidentemente se olvidó de cómo votar, o constituimos un verdadero frente de masas que abarque la cultura popular en su conjunto.

Por último les dejo picando algo ¿Porqué se habla de distribución de la riqueza? Si la concepción de justicia social encierra un componente moral que podría interpelar mejor a una sociedad necesitada de justicia, mucho más con el discurso de la inseguridad dando vueltas todo el tiempo. Quizás se hora de volver a viejos clásicos ¿No les parece?



Gracias compañero Luciano, por hacer en mi ese click ideológico que me faltaba.



Juan Manuel Pereira Benítez.

jueves 20 de agosto de 2009

Reflexiones para recuperar el PJ

LOS ORIGENES DE LA SUPUESTA “INMORALIDAD” Y TRACIÓN PEJOTISTA

El Partido Justicialista es un dilema en el campo popular por varios motivos, que van desde una mistificación alienante de su poderío, pasando por un pragmatismo carente de programa transformador, hasta llegar a una prédica gorila y oportunista en su contra. Me propongo analizar estos tres dilemas para que podamos observar rápidamente cuales son las herramientas institucionales con las que dispone la militancia de base y algunas elites dirigenciales para rearticular el PJ desde una perspectiva de mínima progresista, haciendo mías por un rato, las reflexiones de los compañeros Manolo y Luciano.
Mal que le pese a Duhalde y a algunos adoradores del pacto de La Moncloa, el clivaje político argentino no se basa en una ingeniería institucional bipartidista, sino que la dimensión amigo-enemigo de la arena política nacional, es cultural (en otra opinión explicaré con más detalles porque). Por un lado se encuentra la cultura popular, hegemonizada básicamente por el por el peronismo (con todas sus prácticas y agenda conservadora-progresista), seguida de la izquierda culturalista e intelectual, las representaciones emergentes de la crisis del 2001 y de la resistencia al programa neoconservador, tales como movimientos sociales, organizaciones de DDHH y fábricas recuperadas, y por último, el nacionalismo puro y duro de facciones militares, burguesas y desarrollistas. Por otro lado, encontramos la cultura Liberal-Conservadora, de la cual hoy no me voy a explayar.

El peronismo como representación hegemónica de lo popular, contiene en su interior no sólo el relato místico de un tiempo pasado mejor o el mito unitario y fundante que caracteriza o asegura la cohesión de los sectores populares; también expresa la racionalidad popular, cristalizada en la resistencia al status quo, en la constante negociación con el enemigo por la supervivencia y la resignación ante el “signo de los tiempos”. Las representaciones emergentes surgidas al calor de la resistencia a los programas de ajuste y genocidio planificado que se iniciaron con la última dictadura cívico-militar, generan el relato luchista de la cultura popular, es decir, considerar a lo popular como ontología o esencia de la lucha ensimisma, por tanto, el sujeto político pueblo estaría privado por ley natural de negociar con sus enemigos y no podría resignarse, su deber sería una suerte de “guerra popular prolongada”, por llamarlo de alguna manera. Para la visión de las representaciones populares no peronistas, el pueblo no es quien condiciona su voto negociando intereses inmediatos (estabilidad económica, salida de la hiperinflación, aumentos salariales, consumo interno, sensación de seguridad ante el delito, entre otras cosas), son las elites dirigenciales traidoras que utilizan a modo de masa disponible, la voluntad, la simbología y la historia de los sectores populares, para dilapidar en espurios pactos de “enriquecimiento ilícito” tamaño capital político y como es de suponerse, el PJ es la herramienta indicada para apartar al sujeto del horizonte de lucha o del “buen sufragio”. Mal que le pese a la izquierda culturalista e intelectual (que pone la línea a esta cosmovisión), la resistencia, la negociación y la resignación, son partes amalgamadas e indisolubles de la idiosincrasia política popular y mientras las demás representaciones del campo nac & pop no contengan todas las variables de la cultura popular, el peronismo seguirá siendo la representación hegemónica de la izquierda social (la del sujeto político en cuestión), no jodamos, quién baja al barrio honestamente, esto lo sabe.

Esta cosmovisión empezó llamando pejotista a las prácticas prebendarías y a la comercialización de favores políticos hechas por dirigentes territoriales del PJ, lo que se llama comúnmente clientelismo, aunque es un fenómeno un poquitín más complejo que la conformación de clientelas. Sin embargo, tuvieron la delicadeza de diferenciar al peronismo histórico de estos muchachos impresentables. Con el advenimiento del Menemismo, la situación se complica aún más, pues el programa neoconservador aplicado en el sultanato y el apoyo explícito o el silencio cómplice de la elite dirigencial del PJ, marcó para siempre la distancia entre las distintas representaciones del campo popular con el Justicialismo. A partir de allí, se dio por terminada la experiencia peronista, se estigmatizó al Partido como una estructura electoral que se vende al mejor postor, y todo lo proveniente del PJ pasó a ser pejotista, ojo, todo menos los votantes, que pasaron a ser víctimas de las redes clientelares, votantes cautivos y la mar en coche, argumentos no muy diferentes a las cosmovisiones antipopulares. Este esquema de zonceras en donde el “problema que aqueja a la patria es el PJ”, lo repiten hasta el cansancio organizaciones actualmente opositoras como Libres del Sur, Proyecto SUR, SI, PC, CTA y el progresismo blanco huérfano de transversalidad. También lo repiten organizaciones actualmente oficialistas como la CMP, PCch, CTA y el progresismo un toque más morocho huérfano de transversalidad.

Ahora bien ¿No sería más lógico observar causas históricas, dinámicas institucionales y consecuencias sociales de las transformaciones partidarias, antes que caer en una simplificación oportunista? ¿Por qué desde la década del 90 el PJ construye como construye? ¿Por qué los liderazgos en el PJ son fluctuantes? ¿Por qué el PJ puede hacer suya una agenda conservadora y luego una progresista? Y ¿Por qué a pesar de esas variaciones en los márgenes de adaptabilidad conserva un masivo caudal de votos? Lo podemos contestar con la simpleza argumentativa del clientelismo, la traición, el oportunismo, el vacío ideológico, etc. Pero eso lo venimos escuchando desde la libertadora muchachos.

UN VIAJE A LA INSTITUCIONALIDAD DEL PJ.

El Partido Justicialista doctrinariamente es la expresión institucional-electoral de lo que se denomina Movimiento Nacional. Así en bruto suena divino, una frase que resume una lógica de construcción que actualmente no se cristaliza en una realidad concreta, porque su entramado institucional privilegia la política profesional sobre el andar movimientista. Veamos entonces, como los cambios hacia el interior del PJ a partir de la transición democrática, transformaron la concepción movimientista del peronismo hacia una concepción partidocrática.

El Justicialismo como doctrina fue concebida en un espacio-tiempo determinado, en una realidad nacional que poco tenía que ver con el retorno democrático de 1983. En la década de los 40s, encontrábamos un segundo impulso del modelo industrialista por sustitución de importaciones debido a la segunda guerra mundial, la conformación morfológica del proletariado urbano se asentaba a partir de las migraciones internas, el sector nacionalista del ejército cumplía el rol de partido político de la débil burguesía industrial no ramificada productivamente en el agro, el asentamiento del bloque socialista como alternativa al capitalismo parecía ganar legitimidad en los países periféricos y la hegemonía bipolar de las relaciones internacionales era una realidad inobjetable. El peronismo surge al calor de estos reacomodamientos internos y externos de la política nacional e internacional, teniendo como eje un programa de desarrollo industrial de fortalecimiento del mercado interno, conjuntamente con políticas de shock de integración social de los nuevos actores emergentes urbanos-rurales, así como un planteo autonomista de las relaciones internacionales cristalizado en la doctrina de la “Tercera Posición” como antesala del movimiento de países no alineados. Dicho contexto y programa produjeron una nueva coalición social basada en el nuevo liderazgo sindical peronista (con vieja guardia incluida), el ala nacionalista de las fuerzas armadas, el sector nacionalista de la Iglesia Católica, los caudillos conservadores del interior provinciano y una minoría intelectual representada por la FORJA, el Nacionalismo Socialcristiano y el Marxismo.

La dinámica de transición democrática nos encuentra en otro escenario. La planificación industrial de la muerte había barrido una generación de cuadros y militancia popular, el plan económico de la dictadura había hecho suya la premisa de Rojas: “Para acabar con el peronismo hay que acabar con las chimeneas”, la desindustrialización creciente tuvo como objetivo generar cambios en la composición de la clase obrera argentina que, minaron la legitimidad de un curso de acción de corte nacional-popular. La coalición social del “proceso” y la muerte de Perón en 1974 acotaron los márgenes de la coalición social del peronismo, pues la eliminación genocida de los cuadros de izquierda peronista y el alejamiento de los sectores nacionalistas del ejército y de la iglesia, dejaron al Justicialismo, hegemonizado por los aparatos sindicales, haciéndose con el control del partido. La nueva transformación morfológica del proletariado urbano, vía cambios en las matriz acumulativa del capitalismo argentino con el fin de la industrialización sustitutiva, suponía en el mediano plazo la transformación general del PJ en un representante conservador moderado de la partidocracia liberal, en 1990 el objetivo estaba cumplido.

El surgimiento de las nuevas representaciones populares emergentes pos-dictatoriales, no pudieron ser sintetizadas y canalizadas por el peronismo, no hubo política de contención, al igual que en el 2001, el peronismo y la CGT quedaron al margen de las nuevas expresiones políticas de la cultura popular. El acotamiento de la coalición social del PJ, no atrajo el apoyo de los sectores mayoritarios de la sociedad argentina, el relato peronista se había inmovilizado ante una sociedad que ya no era la que le había dado nacimiento.

Ante este esquema de hegemonía de las 62 organizaciones, surge el movimiento renovador que va aponer en cuestión la alianza sindical de la CGT con el PJ, esa alianza se había institucionalizado a partir del sistema de tercios, en donde el 33% de las candidaturas, cargos estatales y cargos partidarios debían negociarse con las 62. El proyecto renovador trajo consigo la idea de generar una nueva coalición social, manteniendo vigente el programa “histórico” del peronismo, para ello se debía sacrificar la influencia sindical sobre los cursos de acción partidaria, en donde la esfera política profesional del partido pudiera ganar en autonomía frente a la CGT, poder generar un nuevo relato vía modernización partidaria, con elecciones internas y congresos regulares. De allí en más, la presencia sindical se redujo al lobby con el sector político profesional. La victoria renovadora (más allá de sus intenciones) supuso una ruptura inconmensurable entre partido y movimiento. La drástica reducción de la presencia sindical, aumentó el peso relativo de los caudillajes territoriales, además de dejar la vía libre y eliminar la oposición interna a un cambio radical de programa. Sin embargo, las reformas renovadoras quedaron a mitad de camino, para cambiar una coalición social manteniendo un programa histórico, dadas las características del PJ como partido de masas, debía institucionalizar reglas regulares para la toma de decisiones, afianzar la burocracia partidaria y generar núcleos burocráticos de resistencia a los cambios programáticos. La victoria de Menem, puso fin al proyecto renovador, las reformas sólo habían podido cambiar la coalición social y las relaciones de fuerza, no habían podido institucionalizar reglas formales de juego en la vida partidaria. La sub-institucionalización de las reglas de juego y una burocracia débil, solo generaron que la conducción designe a dedo a los candidatos, a los referentes, y que estos pudieran perder el favor ante cualquier oposición manifiesta, así la resistencia hacia el interior del partido se transformó en un suicidio político y los sectores de izquierda y progresistas del PJ emigraron hacia nuevos espacios populares emergentes o acompañaran más allá de las políticas públicas implementadas. Sin embargo, esta migración de militantes, dirigentes y cuadros no supuso una caída electoral del PJ, la preeminencia territorial y los vínculos no orgánicos entre bases y elites dirigenciales (Sociedades de Fomento, Clubes, Comedores, asambleas, sindicatos, punteros, unidades básicas, redes criminales, empresas), situación típica del movimientismo, hicieron del Partido una aceitada máquina electoral de un programa neoconservador. A su vez, el menemismo amplio la coalición social a grupos corporativos patronales, a intereses ligados al capital extranjero y a partidos tradicionalmente opuestos al peronismo, pero que hegemonizaron la conducción nacional. Por otro lado, la crisis social y los costos de una economía liberal, permitieron que las redes territoriales del PJ recibieran recursos estatales para poder contener los desbordes de los sectores de clase baja golpeada por la desocupación, la pobreza y la ruptura de los lazos sociales tradicionales, es allí donde surge el fenómeno del clientelismo político, no en las concepciones primigenias de la política territorial justicialista.

La llegada del kirchnerismo, supuso la unificación de representaciones populares no peronistas con el peronismo nuevamente, a su vez pudo acercar a aquellos que habían abandonado la estructura del PJ, como bien dijo María Esperanza Casullo, el peronismo hizo suya la agenda progresista de la transición democrática, se suma a ello la obtención de una nueva masa crítica de jóvenes militantes, la renovación de los caudillajes territoriales, recomposición del vínculo con la presencia e influencia sindical en el partido y por último, legitimar figuras olvidadas dentro del peronismo reivindicando a la generación de los 70´s.

Sin embargo el PJ sigue siendo un dilema. Deberíamos repensar como restablecer vínculos orgánicos con el movimiento obrero organizado, para garantizar un núcleo de resistencia a las transformaciones programáticas que queden fuera de los principios doctrinarios, afianzar una burocracia que permita condicionar liderazgos, que las minorías y corrientes partidarias puedan tener voz y voto en las estructuras locales, provinciales y nacionales, elecciones periódicas regulares y que cada lista presentada en las internas deba tener distintas expresiones movimientistas, reorganizar la JP y darle entidad orgánica a la juventud universitaria, asegurándole voz y voto a nivel provincial y nacional, construir desde la cultura, lo gremial y lo político desde un lenguaje nuevo y emancipador, generar en definitiva, un nuevo relato. Hay medidas que son solo ingeniería institucional, otras paciencia y saliva, el PJ puede recuperarse, solo es imaginación, construcción y relación de fuerzas.



Juan Manuel Pereira Benítez

miércoles 12 de agosto de 2009

¿Tarifazos? No cazo un fulbo…

¿Tarifazos? No cazo un fulbo…
Victoria van a cantar algunos militantes, el síndrome que te pasa Clarín puede gustarnos, es un paso más en la batalla, el fin de un negociado espantoso, el final anunciado de la monopolización corporativa de una de las pasiones populares por excelencia y cientos de argumentos más, que para mi humilde opinión y mi soberbia política me resultan en un punto, irrelevantes. Escribo contrafácticamente porque no hubo ningún anuncio, en el cual el Estado se hará cargo de la transmisión de fútbol. Pero los rumores son como las brujas, no existen pero que las hay, las hay.
Un programa de gobierno sin prioridades, a la larga puede tornarse en una cuestión inmoral (aunque no me guste la palabra). He aquí la compleja articulación entre lo público y lo privado en un entramado social capitalista y para colmo, periférico. Los organizaciones populares deben tener un esquema de prioridades en esta articulación, porque el stablishment también lo tiene, me resulta dudosos negociar un contrato y desnegociarlo porque de un momento a otro se han dado cuenta que fue improductivo, a mi me huele a gato encerrado, como diría Capussoto: “6 a 1 con Bolivia ¡Renuncie montonero Grondona, Re-nun-cie!
Las prioridades necesitan financiamiento ¿retenciones? Por supuesto, hay otras medidas también, aunque para ejecutarlas, habría que darles a algunos ministros una clase magistral de lo que significa la planificación federal, administración pública y un curso de formación doctrinaria para que revean lo que es la Justicia Social y de paso y cañazo, comentarles sobre el burgués maldito que fue José Gelbard y el Proyecto Nacional, obra póstuma del General Perón. No le debemos pedir una economía de planificación centralizada a este gobierno, solo un poco de sano capitalismo, no somos boludos, entendemos que la relación de fuerzas no da.
Parece que hay un círculo vicioso con el tema retenciones, cómo si fuese la única forma de financiamiento fiscal y luego nos enteramos que el subsidio a privados de todo tipo, es una forma de redistribución del producto. Esta manera de gestionar la cosa pública puede ayudar a frenar una escalada de precios, equilibrar macroeconómicamente las cuentas, pero es pan para hoy y hambre para mañana, las boletas de gas y luz no solo son una barbaridad, evidencian el agotamiento del modelo, agotamiento que no es producto de una mágica entelequia como pretenden hacernos ver algunos gurúes liberales, el modelo implica la forma de construcción política, la militancia, el sistema representativo y la dinámica de los factores de poder permanente, como esa burguesía nacional que nos toca sufrir, que tiene poco de burguesía, menos de nacional y bastante de lumpen.
Crisis energética y tarifazos ¿Vamos a importar gas boliviano? ¿Seguimos subsidiando ganancias? ¿Privatización de las utilidades y socialización de las pérdidas? ¿Qué diferencias hay con los planteos de Biolcatti? Cambiemos una corporación por otra y es la misma concepción de Estado. Debemos hacer caso omiso a las advertencias de los lobbystas de Shell bajo el sello de Greenpeace, la energía nuclear es barata, es menos contaminante que los derivados de fósiles, y argentina dispone de recursos tecnológicos propios, de la mano de obra calificada y de los recursos financieros, como para lanzar un plan de shock, necesitamos 5 plantas nucleares en la región centro y en el NOA. A su vez la energía eólica es inversión plausible en la región sur.
Veamos datos duros para entender esto, para más información entren en http://www.cab.cnea.gov.ar/difusion/Rey.htm.
Es común escuchar, que sería una catástrofe si sucede en Atucha o en Embalse lo mismo que en Chernobyl. Pero, un accidente como el de Chernobyl es imposible en las centrales argentinas.
Atucha I, la más atacada de nuestras centrales, se diferencia de aquel reactor RBMK ruso en el diseño, el moderador y el tipo de combustible. Analicemos algunas de estas diferencias:
Esfera de Contención: Atucha I tiene una esfera de acero de 32 mm de espesor, que rodea toda el ´rea donde hay actividad nuclear, diseñada para resistir el mayor accidente creíble (aún los improbables) que pueda suceder en el reactor. Los RBMK rusos no tienen esfera de contención.
Moderador: El reactor ruso utiliza como moderador grafito, un tipo de carbón. Es lo que se incendió en Chernobyl y provocó la nube de cenizas. Atucha I tiene como moderador agua pesada (y es muy difícil encender el agua!!).
Las plantas nucleares argentinas son las de mayor seguridad en el mundo, no es por nada que exportamos reactores nucleares. Basta de poner a Chernobyl como ejemplo, cuando la tecnología soviética era claramente inferior a la tecnología nacional, en lo que respecta al tema.
Energía barata significa, consumo a tasas bajas y producción de bajo costo, cuando la producción requiere de sobreprecios, estos se trasladan al precio de la mercancía colocada en el mercado, entonces, subsidiando los costos podemos patear la pelota para adelante, pero nada más, y el traslado del sobreprecio es parte indivisible del origen portuario, mercantilista y terrateniente de nuestra lumpen-burguesía.
Es así que, el subsidio de las pérdidas empresariales pasa a ser uno de los problemas estructurales del sub-desarrollo argentino, no solo contamos con una estructura tributaria regresiva, una estructura de federalismo fiscal regresiva (fíjense que el diario de los Mitre vuelve a hacer el planteo menemista de provincia que para provincia que cierra), sino que sumamos a esto, un gasto público regresivo. Los datos recogidos por CLACSO, el Instituto Gino Germani de la UBA y la especialista en reforma del Estado Dora Orlansky, son contundentes. El cálculo Gini sobre desigualdad en el año 2006 nos indica que la desigualdad en Argentina con gasto público incluido arroja la cifra de 0.56 y cuando restamos el gasto público no da 0.54, es decir, que en un planteo ideal de capitalismo puro y duro Argentina sería más igual que con el gasto estatal de lleno. El planteo es ideal porque a esta altura del partido, sabemos que no hay capitalismo sin Estado, con lo cual el planteo liberal, aunque esta cifra le es conveniente, se cae a la mierda. Pensemos en una reforma del Estado y de la administración pública de manera urgente.
Pareciera ser que se cumple la profecía marxiana en la cual las relaciones sociales de producción (cristalizadas en el Estado) entran en contradicción con el desarrollo de las fuerzas productivas ¿El capitalismo esta muriendo? Definitivamente no, porque funcionamos con este esquema desde 1955 ¿Argentina es la excepción que confirma la regla? Tampoco, es aquí donde Marx fracasa en su intento, porque entiende al capitalismo como realidad nacionalizada abocándose al estudio de las relaciones de producción, cuando en realidad las relaciones de intercambio son las que moldean el capitalismo realmente existente como realidad mundializada, no olvidemos como nuestro sistema económico se moldea con el ingreso de la producción nacional a la división internacional del trabajo, exportando sin valor agregado.
Mi pregunta es la siguiente ¿600 millones de pesos anuales en fútbol? ¿No hay otras prioridades? Y si entendemos que es una prioridad ¿No debería enmarcarse en un proyecto general de televisión pública, competitiva, efectiva y eficiente? Que dicho sea de paso, no contempla la nueva ley de servicios audiovisuales (Q.E.P.D). Los recursos para profundizar el proyecto nacional existen ¿Para qué carajo tenemos 46 mil millones de dólares en reservas? Para usarlas muchachos, para usarlas. Militantes del campo popular me digne a escribir esta humilde opinión porque todos los compañeros con los que hable, excepto algunas alegres excepciones, están a favor de transmitir fútbol a este costo. Basta de hacer seguidismo pedorro de cada una de las medidas de gobierno. Empecemos a plantear estas cosas. Yo como tanto de ustedes, sigo apoyando esta coalición de gobierno, esencialmente por sus enemigos. Pero eso no nos debe excluir del hecho de tener autonomía crítica. Capaz que estoy equivocado, por eso aclaro que no entiendo un fulbo.
Juan Manuel Pereira Benítez

miércoles 8 de julio de 2009

Hacia Una nueva comunicación de masas.

Hacia Una nueva comunicación de masas.

Mucho se habla de los medios en los círculos militantes y politizados, poco se ha hablado en el común denominador de la sociedad civil de la posibilidad de transformar la ley de radiodifusión vigente y poco hacen las organizaciones libres del pueblo por generar espacios de comunicación institucional que sirvan como mecanismo de transposición didáctica de las políticas públicas hacia los barrios de la periferia. Si entendemos que la avanzada de la derecha en base al monopolio de los medios de comunicación de masas, constituye una derrota cultural de los que afirmamos la presencia del estado en áreas claves para generar desarrollo a escala humana, es hora entonces, de plantear una estrategia conjunta de comunicación alternativa y este plan debe exceder cualquier identidad anclada en un partido político, pues quien se considere de mínima como progresista, debe comprender con urgencia que el fenómeno de politización y movilización vía Grupo Clarín (entre otros), en este contexto afecta a un gobierno de signo político determinado, pero esto no quita que queden exentos aquellos que hoy no acompañan a la actual coalición oficialista, presentándose como opción superadora. Un plan de comunicación alternativa debe enraizarse en la dirigencia política, gremial, profesional, educativa, estudiantil y religiosa, independientemente del signo político al cual pertenezcan, hablo de un pacto implícito entre los sectores progresistas y revolucionarios de la comunidad nacional en su conjunto, en pos de devolver a la esfera de la acción comunitaria transformadora, las herramientas que hoy le son vedadas, no es casualidad que una de las pocas políticas públicas sobrevivientes de la última dictadura cívico-militar sea la Ley de Radiodifusión. Semejante estrategia debe estar orientada en dos sentidos; por un lado, coordinar las acciones dispersas que hoy realizan grupos políticos, ONGs, comunidades religiosas de base, profesores y trabajadores; por otro lado, apuntar a la creación de un lenguaje emancipador, y sobre este punto voy a explayarme.
Andre Günder Frank, en su exposición revolucionaria de la teoría de la dependencia, propone el armado de nuevos conceptos para entender la realidad latinoamericana, Roberto Carri en igual sentido plantea que no debe utilizarse el lenguaje del enemigo, no se trata de inventar un idioma nuevo, se trata de una batalla furiosa contra el sentido común dominante, de la resignificación de palabras, usos y costumbres, en definitiva de una tarea más compleja y ardua.
El universo de los mass media hoy nos plantea como valores absolutos la comunicación, el diálogo y el consenso, vuelvo a un escrito anterior entonces, y reafirmo que ningún absoluto es ontológico, es decir, que sea naturalmente predeterminado, sino que todo absoluto es hegemónico, es una particularidad que en la lucha política se vuelve universal.
La comunicación así planteada pareciera ser el terreno del no conflicto, de la no violencia y del acuerdo. Sin embargo, esta noción de la comunicación tiene un trasfondo conservador, la sociedad y la política que se plantean sin conflictos en el presente inmediato, son una ficción dominante, así han planteado los neoliberales la arena de disputa por el poder, en donde el Estado no debe hacer política, sino gestionar los recursos emulando la empresa privada, negando la lucha de intereses que existe al interior de toda institución humana, lucha de intereses que se desata por la misma lógica de acumulación del sistema-mundo capitalista.
Pero la comunicación tiene sus vueltas, y si bien no podemos plantear que es un reflejo de la mercancía porque sabemos que dichos argumentos terminan en el vanguardismo cultural que se aleja de la racionalidad propia de los sectores populares, entendemos que la comunicación se funda en base a conflictos y disputas que tienen un anclaje material en las desigualdades que se generan al interior de toda comunidad. La comunicación es conflicto de intereses, sino expresa ese conflicto, no tiene sentido el hecho de comunicar, debemos borrar de nuestra mente esa zoncera criolla que nos plantea el maravilloso don de la comunicación como una regresión a la vida intrauterina, donde no hay ni siquiera necesidades por resolver.
Lo mismo debemos plantear con respecto a esos absolutos impuestos que son el diálogo y el consenso ¿Con quiénes debemos consensuar? ¿Con quienes debemos dialogar? Voy a apropiarme del razonamiento de Engels cuando estudia el constitucionalismo y afirmo que, el consenso es la carta de paz del vencedor al vencido, no existe consenso y diálogo entre los iguales, en ese caso hablaríamos de un empate hegemónico y de acuerdos por mantener una suerte de “paz armada”, que como en la previa de 1914 puede desembocar en una guerra mundial metafóricamente hablando. En Argentina el empate hegemónico se resolvió siempre vía ruptura del orden democrático, debemos evitar ese punto y aprender de errores del pasado. El acuerdo y el consenso con el enemigo, puede ser una necesidad coyuntural para marcar un piso de no retroceso, pero no puede tornarse el concepto límite de nuestra acción comunitaria, no puede ser una utopía que es buena en sí misma, porque si aceptamos esto, estamos en terreno enemigo.
Plantear la discusión más fina con respecto si el problema de la comunicación política actual, si esta derrota cultural es un problema de medios y canales comunicativos o de emisores todopoderosos y receptores que funcionan como idiotas funcionales, si es una cuestión de regulación legal normativa, entre otras cosas, se lo dejo a especialistas en estos temas, porque es una discusión que no está acabada. Por nuestra parte, sólo podemos apuntar el sentido político de una estrategia para la comunicación, es decir, la organización y la coordinación de acciones dispersas y la constitución de un lenguaje emancipador.

JUAN MANUEL PEREIRA BENÍTEZ

sábado 4 de julio de 2009

Los mitos del Pejotismo y el Neo Frepaso

Las reacciones de la militancia ante la derrota del 28 de junio, van desde la incertidumbre sobre el futuro más inmediato, pasando por un optimismo fundado en cuestiones discutibles, hasta el vanguardismo más antipopular que escuche de militantes que se reclaman de la línea nacional.
Las causales del revés electoral pueden analizarse desde varios ángulos, la ofensiva mediático-patronal de una derecha concreta ansiosa por pasar de la influencia en las políticas públicas, a un control monopólico de las mismas. Una clase media cercana al medio pelo jauretcheano, con los vicios propios de esa condición social, es decir, el pertenecer vía consumo y su posterior síndrome del “dejame consumir tranquilo”, y por supuesto, los no tan ponderados por las viudas progres del kirchnerismo, errores fácticos de gestión, de construcción política y sedimentación clara de una base social, electoralmente sólida y masivamente organizada-movilizada.
Cualquiera que haga hincapié en una de estas cuestiones, bastardeando al resto de las variables, no sólo se morfa una parte innegable de la realidad, sino que peca de simplista y soberbio. No podemos argumentar que se perdió por los medios, por la clase media o porque la derecha no nos deja realizar ese proceso de liberación nacional que nos prometía la intelectualidad orgánica oficialista de estos 6 años. Estas variables son causales irrefutables, pero no debemos caer en el “universo Carta Abierta”, donde todos son culpables, menos los progres y los movimientos sociales, porque si hay algo que comparte la derecha, el stablishment seudo-republicano y los sectores “blancos” de la coalición de gobierno, es su apuesta en denunciar determinadas culpabilidades estructurales de la vida social argentina en el Partido Justicialista, es decir que, por derecha o por izquierda el mal que queja a la Patria es el PJ. He aquí una nueva zoncera que se repite hasta al infinito.
La autocrítica debe realizarse puertas adentro pero de cara a la sociedad en su conjunto, sociedad que tendrá que hacerse responsable de su voto, si el colorado colombiano se transforma en gobernador y privatiza la educación pública por ejemplo, el ciudadano tiene que hacerse responsable del hecho político que generó y que nosotros los peronistas permitimos que se generará. Esa autocrítica yo la comencé desde el lanzamiento de la nueva ley de radiodifusión y puede hacerse extensiva desde el 2002 en adelante, cuando tuvimos que hacernos cargo de la debacle neoliberal, paradigma que se filtró en nuestro movimiento con la complacencia de muchos compañeros. El proceso de recuperación nacional, no puede partir de cosmovisiones extranjeras, la concepción de Estado pesa y mucho. Si nuestra concepción es tributaria de la socialdemocracia europea post caída del muro, estamos ante un problema, porque confundimos políticas sociales de shock con clientelismo pejotista, recuperación rápida de los resortes estratégicos de la producción y el desarrollo con estatismo chavista y reorganización del peronismo con “vieja política”. La ley de radiodifusión era necesaria en el 2005 cuando a partir de Diciembre nos daba la relación de fuerzas y la base social, no cuando el sector privado demostró su poder de fuego, porque ese poder de fuego existe siempre, es parte de la disputa hegemónica hacia el interior de una sociedad capitalista, no quiero sonar reiterativo pero una vez más vuelvo a lo mismo ¿quién no entendió que la cultura es un campo de disputa de sentido, poder y hegemonía?
Cada uno podrá realizar una autocrítica correspondiente, pero basta de buscar responsables y chivos expiatorios del pronunciamiento cívico del pasado Domingo, por mi parte sólo puedo hacer eje en dos cuestiones centrales, la ausencia de un sujeto político vertebrador de un proyecto de liberación y la carencia de una fuerza militante con capacidad de movilización permanente, pero es hora de mirar al futuro ¿Qué significa esto? Asegurar un piso de no retroceso de cara al 2011, es decir, que el candidato que surja del peronismo pueda garantizar un programa que contenga las políticas públicas llevadas adelante en esta etapa, tales como el superávit primario, comercial y fiscal, para no depender del financiamiento externo de la inversión y el gasto público, un tipo de cambio competitivo para que las industrias primarias puedan seguir existiendo y no nos invadan mercancías de bajo costo de países industrializados como China, India, Taiwán o Brasil, la vigencia de la política de derechos humanos, la apropiación de la renta extraordinaria del agro y el petróleo en bandas no menores al 20%, para poder seguir robusteciendo las reservas monetarias y la política de desendeudamiento, así como la autonomía en la relaciones internacionales y las negociaciones salariales a través de las paritarias. Si ese piso de no retroceso lo aseguran Reutemann, Das Neves o Scioli, bienvenidos sean, aunque el mejor escenario probable sería que el gobierno haga una reflexión REAL de los errores y de la derrota y pueda Kirchner volver a ser un candidato ganador en 2011, algo que hasta el día de la fecha, no sucede. Esta estrategia debería darse a partir de aislar a De Narváez-Macri y que se vean obligados a jugar por fuera del Peronismo, algo que hasta ahora suena prometedor luego de que Duhalde fuera desairado por alika-alikate.
El piso para poder generar un avance sobre lo hecho, como lo proponen Solanas y Sabatella debe hacerse en base de militancia, organización y movilización, apartando vedettismos y orgullos. Algo improbable, porque los personalismos desbaratan toda intentona progre por convertirse en una alternativa de poder nacional.
Vuelvo a insistir una vez más que el gobierno debe romper la burbuja que lo rodea y la militancia ultra K debería calmarse y aplacar ciertos ánimos, porque el kirchnerismo no significó un proceso revolucionario, ni Kirchner fue un gobernador de izquierda en Santa Cruz precisamente, tuvo el perfil fiscalista y moderado de Reutemann o Das Neves, entonces tanto el Lole, como el chubutense y Scioli, pueden con las presiones correspondientes generar un piso de no retroceso, porque el piso de avances hacia la planificación económicas y el querido Frente de Liberación Nacional que nos proponía Cooke es tarea militante, porque no hay político que lo garantice, quien piense lo contrario, es puro voluntarismo y determinismo más cercano a una vanguardia iluminada que a un movimiento de masas. Sino frenamos la bola, la cortamos con la caza de brujas y no ponemos nuestra mente a disposición de la construcción de poder popular organizado, en dos años o menos tenemos gobierno del PRO y con ese escenario me vería obligado a votar a Cobos en el ballotage, para poder purgar al peronismo de esa nefasta década que fue los 90s.

JUAN MANUEL PEREIRA BENITEZ